- Los líderes de la Restauración: Presidentes dominicanos 1865 y 1879
Santo Domingo, Rep. Dom. La historia dominicana está marcada por líderes que, en medio de guerras, crisis y luchas por el poder, definieron el rumbo de la nación. Desde héroes restauradores hasta presidentes reformistas y dictadores, cada uno dejó una huella imborrable.
Hoy en Juveacción conoceremos la trayectoria de figuras clave como Gregorio Luperón, símbolo de la Restauración y defensor de la soberanía; Fernando Arturo de Meriño, el sacerdote que llevó estabilidad política; Ulises Heureaux, un gobernante que modernizó el país, pero con mano dura; Francisco Gregorio Billini, recordado por su integridad y defensa de la libertad; y Alejandro Woss y Gil, el presidente más joven de la historia nacional. Cinco historias distintas, pero conectadas por un mismo objetivo: construir y transformar la República Dominicana en una de sus épocas más decisivas.

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Gregorio Luperón fue un comerciante, militar, masón, y político liberal dominicano, que participó en la Revolución Cibaeña, en la Guerra de Santo Domingo contra el Imperio Español y en la Guerra de los Seis Años. Se desempeñó como miembro del Triunvirato de 1866, ocupó el cargo de presidente del Gobierno Provisional con sede en San Felipe de Puerto Plata y tras el golpe de Estado contra Cesareo Guillermo se convirtió en el vigésimo octavo presidente de la República Dominicana.
Vida personal
Fue hijo de Pedro Castellanos, dominicano blanco de clase media, quien no lo declaró y a quien nunca conoció, y de Nicolasa Luperón, una mujer negra cuyo origen es disputado por diversos historiadores.
Luperón fue al Colegio Evangélico (Miguel David Jasen Alfredo) Towler de la Iglesia Evangélica Dominicana, fundado en 1848. Debido a sus orígenes humildes, Luperón tuvo que trabajar desde niño para colaborar en la economía familiar. A la edad de 14 años encontró empleo a las órdenes de Pedro Eduardo, un comerciante establecido en San Felipe de Puerto Plata a quien algunas fuentes biográficas atribuyen la paternidad del joven. Luperón conocía bien la lengua inglesa, tenía dotes para la oratoria y en la biblioteca de su patrón pudo iniciar una sólida formación autodidacta.[
A los 18 años se incorporó a la revolución de 1857 contra el presidente Buenaventura Baez, tomando parte de los combates en Samaná. Fue nombrado Comandante auxiliar del Puesto Cantonal de Rincón, por el Gobierno del Jose Desiderio Valverde.
Oposición a la anexión de España
Durante la anexión de la República Dominicana a España en 1861, Pedro Santana proclamó la reincorporación del país al dominio español bajo el reinado de Isabel II. En ese momento, Gregorio Luperón, con apenas 22 años, se unió al grupo de dominicanos que rechazaban esta decisión.
Luperón recibió una carta invitándolo a luchar contra la anexión y, al llegar a Puerto Plata, se negó a firmar el acta que oficializaba el regreso al dominio español. En 1862 fue apresado por realizar actividades revolucionarias, pero logró escapar. Más tarde regresó de forma clandestina al país y participó en el Levantamiento de Sabaneta en 1863, liderado por Lucas de Peña.
Aunque el movimiento fue derrotado por las fuerzas españolas, Luperón continuó su lucha refugiándose en las montañas y manteniendo contacto con otros rebeldes. Estos esfuerzos fueron clave para preparar el camino hacia la Guerra de la Restauración, que devolvería la independencia al país.
Guerra de Santo Domingo
Tras el histórico Grito de Capotillo, encabezado por Santiago Rodríguez y catorce patriotas el 16 de agosto de 1863, Gregorio Luperón asumió un papel clave en las operaciones militares en Moca y La Vega, aprovechando su rango de general. Poco después se unió a las acciones en Santiago bajo el mando del general Gaspar Polanco, participando activamente en la Batalla de Santiago el 6 de septiembre, donde enfrentó con fuerza a las tropas españolas.
Luperón se destacó por su valentía, patriotismo y habilidad estratégica, lo que le llevó a ser nombrado jefe Superior de Operaciones en el sur y este del país ante la amenaza de invasión de Pedro Santana. En Santo Domingo enfrentó al ejército español y logró derrotarlo mediante tácticas de guerrilla. Más adelante fortaleció las operaciones en Baní y San Cristóbal, expulsando a los anexionistas, y regresó a Santiago para respaldar el gobierno de Gaspar Polanco, convencido de que su liderazgo devolvería fuerza a la lucha restauradora.
Batalla de Arroyo Bermejo
El 30 de septiembre de 1863 en el río Bermejo de Don Juan (Monte Plata), en los márgenes de aquel arroyo, flotaban frente a frente los pabellones de España y de la extinta república. Para Luperón dejar pasar al Teniente General Santana por Bermejo y escalar la pendiente del Sillón de la Viuda era la derrota total, pero logró pasar el arroyo, derrotó la retaguardia y ocupó San Pedro.
Periodo posterior a la Guerra Restauradora
Vencido el ejército español, aceptó el cargo de Vicepresidente en el gobierno presidido por Benigno Filomeno de Rojas. Restaurada la República, regresó a su pueblo natal, Puerto Plata, donde estableció una casa comercial.
Se opuso al regreso al poder de Baez, lo cual le llevó a la expulsión del país y al destierro. Pocos meses después, regresa para integrar el movimiento llamado Triunvirato de 1866, que derroca a Báez y se convierte en gobierno.
El 25 de septiembre de 1867 fue nombrado miembro sectario de la Comisión Instaladora de la Respetable Logia Restauración n.º 11 de Puerto Plata, de la que también es uno de sus fundadores.
Nuevo exilio
El gobierno de Cabral es derrocado en 1868, y Luperón es obligado a salir del país nuevamente por oponerse a las pretensiones de Báez, quien mirará hacia Estados Unidos para arrendarles la Península de Samaná.
Presidente provisional y ministro
Al ascender al poder Ulises Espaillat en abril de 1876, Luperón es nombrado en el cargo de «Ministro de Guerra y Marina».
Ante la renuncia de Espaillat, de nuevo Luperón partirá al exilio, que durará en esta oportunidad cerca de dos años. Luego que sus antiguos enemigos González y Báez se alternen en el poder regresará otra vez al país.
Tras el derrocamiento del gobierno de Cesareo Guillermo, Luperón asume la presidencia de un gobierno provisional con sede en Puerto Plata. Los catorce meses de este gobierno fueron de paz, de libertad y de progreso, produciendo unas elecciones limpias en 1880, en las que resultó electo presidente de la República el presbítero Fernando Arturo de Merino, quien también fuera respaldado por Luperón.
En este gobierno, Luperón fue designado como enviado extraordinario y ministro plenipotenciario en Europa. De regreso al país, es nombrado delegado del Gobierno en el Cibao durante el régimen de Francisco Gregorio Billini. Tras la renuncia de Billini en 1885, se unió al Vicepresidente Alejandro Woss y Gil.
Fallecimiento
El 15 de diciembre de 1896 sale de Saint Thomas hacia Puerto Plata y llega al puerto de Santo Domingo gravemente enfermo, no desembarca. El doctor de la Fosse es el escogido, y le atiende durante los cinco últimos meses de su vida. Estuvo postrado en el lecho durante meses antes de su fallecimiento. El 20 de mayo de 1897 antes de morir dijo:[ “Los hombres como yo no deben morir acostados”.
Apenas Luperón pudo alzar la cabeza y a las 9:30 de la noche falleció de cáncer en su natal San Felipe de Puerto Plata.
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Fernando Antonio Arturo de Meriño y Ramírez fue un eclesiástico y político dominicano. Ocupó la presidencia de la República en el período 1880-1882 y, más tarde, fue consagrado arzobispo de Santo Domingo.
Excluyendo las presidencias interinas, Meriño fue el primer presidente de la República Dominicana en completar un mandato presidencial, pues todos sus predecesores renunciaron o fueron derrocados. También fue el primer presidente en portar la banda presidencial dominicana.
Vida personal
Nació en el paraje de Antoncí,Yamasá, Departamento de Ozama, el 9 de enero de 1833. Se crió en el poblado de San Carlos, en aquel entonces a las afueras de Santo Domingo.
En 1848, ingresó al Seminario Conciliar y fue ordenado sacerdote el 24 de abril de 1856. Cantó su primera misa el 3 de mayo de ese año. A temprana edad se interesó también en política, siendo crítico del gobierno de Pedro Santana.
Vida política
Fue diputado a la Asamblea Constituyente de Moca que redactó la Constitución progresista de entonces. Bajo el protectorado de Santana, Meriño estaba al frente de la Catedral y del Seminario de la Ciudad de Santo Domingo para 1858. El 25 de febrero de 1859, a los 26 años de edad, es designado en la jefatura de la Iglesia Católica en la República Dominicana. Dos años después, a los 28 años de edad, en marzo de 1861, el Papa Pio IX lo nombró Administrador Apostólico de la Diócesis de Santo Domingo.
Consumada la Anexión el 18 de marzo de 1861, Meriño criticó a Santana y a la Anexión incluso desde el púlpito. Esto lo obligó a abandonar el país en abril de 1862. Se trasladó a Espana y luego a Puerto Rico. Más adelante estuvo en Venezuela y luego en Cuba. En todos los lugares que permaneció durante su exilio escribió denuncias contra la Anexión. Restaurada la República, regresó en el mismo año de 1865 y fue elegido Presidente de la Asamblea Constituyente.
Durante la Segunda Republica formó parte del Partido Azul liderado por Gregorio Luperon y de tendencia liberal y progresista. En este contexto, Meriño fue crítico del gobierno de Baez y de sus intentos por arrendar la bahía de Samaná o de anexionar todo el país a Estados Unidos. Por este motivo, se fue una vez más al exilio y regresó definitivamente en 1875.
Presidencia de la República
Para 1879 ejerció su ministerio como párroco de Puerto Plata, lugar donde estaba establecido el gobierno provisional presidido por Gregorio Luperon. Meriño jugó allí un importante papel y fue escogido como candidato a la presidencia de la República para las elecciones de 1880. Tomó posesión el 1 de septiembre de ese año y gobernó al país hasta el 1 de septiembre de 1882, conforme a la Constitución de 1880.
El gobierno de Meriño heredó unas finanzas públicas en relativamente buen estado. Además se recibieron más ingresos que en años anteriores gracias a la organización de las aduanas.
Para evitar las insurrecciones de los baecistas publicó el «Decreto de San Fernando» el 30 de mayo de 1881. Este decreto prohibía el porte de armas y autorizaba la pena de muerte de todo aquel civil que fuera armado. Esto no evitó que los baecistas se levantaran en armas. La rebelión duró unos cuantos meses, pero fue detenido por Meriño y el general Ulises Heureaux.
Ante la amenaza del Partido Rojo y de nuevas insurrecciones, Meriño se declaró dictador y anuló la Constitución de 1880. Cuando los rojos dejaron de ser una amenaza, Meriño concluyó su dictadura y permitió el paso democrático del gobierno. El Partido Azul designó como su candidato a Heureaux, quien fue elegido presidente el 1 de septiembre de 1882.
Llevó adelante sus ideales republicanos haciendo de su mandato un ejemplo de gobierno que promovió el avance y el desarrollo de la nación. Mantuvo un intenso intercambio de puntos de vista y correspondencia con el escritor puertorriqueño Eugenio María de Hostos, fundador de la Escuela Normal. Durante su presidencia se reorganizó el Instituto Profesional, donde se enseñaba Derecho, Medicina y Agrimensura. Al concluir su mandato, Meriño ocupó el cargo de rector del Instituto Profesional.
Descendencia
A pesar de ser un sacerdote católico y tener que cumplir un juramento de castidad, Meriño tuvo descendencia con dos mujeres. Con Isabel Logroño, engendró a Álvaro Logroño y a Josefa Logroño; mientras que con la catalana Leonor Defilló Amiguet procreó al insigne médico Fernando Alberto Defillo sería abuelo materno del pintor dominicano Fernando Pena Defillo.
Falleció el 20 de agosto de 1906, Santo Domingo, Republica Dominicana.
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Ulises Hilarión Heureaux Lebert, fue un militar y político dominicano. Fue presidente en tres ocasiones: del 1 de septiembre de 1882 al 1 de septiembre de 1884, entre el 6 de enero y el 27 de febrero de 1887, y nuevamente desde el 30 de abril de 1889 hasta su asesinato en 1899. Su forma de gobierno dictatorial condujo al país a la bancarrota, situación que provocó una fuerte inestabilidad política y fue la causa principal de la posterior intervención estadounidense de 1916.
Nació el 21 de octubre de 1845, en la ciudad de San Felipe de Puerto Plata, hijo natural de Josefa Lebert, una mujer mulata de piel oscura, oriunda de las Islas Vírgenes. Su padre fue José Alejandro D’assas Heureaux Domínguez, también mulato, quien fue director de Aduanas de Puerto Plata en 1842 y oficial del Estado Civil de Puerto Plata hasta el día de su muerte el 5 de enero de 1905.
Un amigo de la familia se encargó de brindarle los primeros conocimientos de letras y matemáticas. Es notable que siendo todavía muy joven, llegó a hablar y escribir fluidamente en francés e inglés, y a dominar el creole haitiano.
Se incorporó a la milicia y probó su valentía en los campos de batalla, ascendiendo de rango por sus habilidades para el combate.
Su inicio militar
Cuando República Dominicana fue anexada a España en 1861, muchos dominicanos se insurreccionaron con la intención de restaurar la independencia perdida. Lilís se integró con entusiasmo a ese movimiento y entró al servicio del general Gregorio Luperon. Se desempeñó con tanta brillantez que se convirtió en el principal lugarteniente del general.
Cuando tuvo la oportunidad de combatir en el Sur demostró todo su coraje y capacidad de guerrero. Luchó allí por varios meses y de esta manera conoció más a fondo la región y sus hombres. Al terminar la campaña, ya había obtenido el rango de general.
Primera presidencia (1882-1884)
Al término de dos años, Meriño le pasó las riendas del gobierno a Heureaux, quien mantuvo un gobierno democrático durante el período constitucional 1 de septiembre de 1882 hasta 1 de septiembre de 1884. Bajo su primer gobierno se fomentó la política de inmigración extranjera a territorio dominicano, se trasladaron al país los restos de Duarte desde Venezuela, se aumentó los ingresos fiscales y se reforzó la profesionalización de los militares con el fin de que brindaran mejor servicio al Estado.
También desarrolló una amplia red de espías, informantes y policías secretos con el fin de prevenir rebeliones, asesinar o forzar el exilio de políticos negados a cooperar con su gobierno. Heureaux llenó las cárceles de presos políticos, amordazó a la prensa y controló el Congreso.
Heureaux y sus seguidores se enriquecieron a través de grandes inversiones privadas en la pujante economía de exportaciones. El punto era que “la separación entre los bienes privados del presidente y las finanzas del Estado era vaga, fluida y casi inexistente.
Economía y desarrollo al final del siglo XIX
Durante las últimas dos décadas del siglo XIX, el azúcar sobrepasó al tabaco como principal producto de exportación del país como resultado del ingreso de plantadores de azúcar de origen cubano, que emigraron a Santo Domingo a raíz de la Guerra de los Diez Años. Lilís regaló grandes terrenos en los valles de la costa sureste, donde se construyeron los primeros ingenios azucareros mecanizados del país.
Su dictadura se embarcó en varios proyectos ambiciosos de modernización del país, incluyendo la electrificación de la ciudad de Santo Domingo, la construcción de un puente sobre el rio Ozama y el comienzo del servicio interno de ferrocarril de una sola vía conectando las ciudades de Santiago y Puerto Plata.
Vida personal y descendencia
Lilís se caracterizaba por ser mujeriego, sus atributos de hombre alto y moreno le daba ciertas facilidades con algunas mujeres, lo que lo llevó a tener varias concubinas, quien se convirtió en amante y confidente del dictador.
El 10 de noviembre de 1880, Lilís se casó con Catalina Flandes, puertoplateña nacida en 1856 e hija natural de Rosalía Jean Louis con la cual había comenzado una relación en 1873. Lilís y Catalina procrearon cuatro hijos, a los cuales legitimaron, a saber: Rosa (Rosita) de 7 años (nacida en 1873); Ulises de 6 años (nacido en 1874); Asunción de 2 años (nacida en 1878) y Fenelón de 1 año (nacido en 1879).
Lilís tuvo 12 hijos en total con varias mujeres.
Magnicidio
Lilís fue asesinado el 26 de julio de 1899 en Moca, por un grupo de conspiradores liderados por Ramón Cáceres, Jacobo de Lara y Horacio Vázquez.
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Francisco Gregorio Billini Aristi fue un escritor, político y pedagogo dominicano. Presidente de la República (1884-1885), cargo al cual renuncia tras negarse a prohibir la libertad de imprenta. Es autor de la novela costumbrista «Baní o Engracia y Antoñita» (1892) y de diversas obras dramáticas.
Vida personal
Billini nació en Santo Domingo el 25 de mayo de 1844. Hijo de María de Regla Arista Guerrero e Hipólito Billini Hernández (cuyo padre, Juan Antonio Billini Ruse [1787-1852], oriundo del Piamente, arribó a la isla de Santo Domingo con las tropas comandadas en 1802 por el general Leclerc, cuñado de Napoleon, con el objetivo de aplastar a Toussaint Louverture.
El joven Billini hizo sus estudios primarios y secundarios en su ciudad natal en el Colegio del Padre Boneau, donde aprendió a escribir también en latín y en italiano. Luego pasó al Seminario Conciliar Santo Tomás de Aquino donde fue discípulo de Fernando Arturo de Meriño. Su militancia en el partido Azul y su convicción de que el país debía preservar su independencia, lo motivó a participar en la Guerra de la Restauración de 1863-1865. Su repudio a la política antipopular de Buenaventura Báez le costó el destierro en 1868.
A su regreso al país se desempeñó como funcionario público llegando a ser Diputado por Azua (1874), ministro de Guerra y Marina (1880) y presidente del Senado y del Congreso (1882).
Presidencia constitucional
En 1884, después de una reñida contienda electoral en la que venció a Casimiro Nemesio de Moya, fue elegido presidente de la República. Tomó posesión del cargo el 1.º de septiembre de 1884 y renunció al mismo el 16 de mayo de 1885, por negarse a bloquear la prensa dominicana. Su inesperada dimisión desconcertó a muchos de sus adeptos. En efecto prefirió dar las dimisiones como un Cincinato romano, que luego llegó a pedir 20 pesos a sus amigos para pagar una deuda (algo increíble para los dominicanos de esos tiempos). Sus últimas palabras como presidente fueron: “Creo que doy un buen ejemplo dando mis dimisiones espontáneamente y desapareciendo entre las sombras de mi casa, sin mezquinas aspiraciones para el futuro.”
En 1890 a raíz de la muerte de su tío, el filántropo Padre Francisco Xavier Billini, asumió la dirección del Colegio San Luis Gonzaga.
Fundó el periódico El Eco de la Opinión (marzo de 1879), que circuló por más de veinte años y se convirtió en el paradigma de un periodismo reflexivo combinado con pormenorizadas reseñas noticiosas. Colaboró asiduamente con El Nacional, El Cable, Letras y Ciencias, El Mensajero y El Patriota.
El aporte más relevante de Billini a la literatura nacional dominicana es la novela Baní o Engracia y Antoñita (1892), en la que enjuicia el comportamiento político-social y las costumbres de los banilejos decimonónicos. Murió en Santo Domingo el 28 de noviembre de 1898.
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Alejandro Woss y Gil fue un político dominicano, presidente de la República Dominicana en (1885-1887) y (1903).
Orígenes familiares
Nació en Santa Cruz El Seibo, el 5 de mayo de 1856, hijo de Carlos Woss y León y de Ana María Linares Ortiz. Su segundo apellido lo adoptó de su tío político Juan Evangelista Gil y Alba. Hizo sus estudios en el Colegio San Luis Gonzaga de Santo Domingo.
Se graduó de licenciado en Derecho en el Instituto Profesional de Santo Domingo. Ocupó las posiciones siguientes: Ministro de Fomento y Obras Públicas, Ministro de Relaciones Exteriores (interino), Ministro de Guerra y Marina, Ministro de Hacienda y Comercio, Ministro de Interior y Policía, en 1884; Ministro de Justicia e Instrucción Pública, Secretario de la Presidencia en el Gobierno de Cesáreo Guillermo, Senador.
Logró el grado de general del Ejército dominicano. Era miembro del Partido Azul. Abogado de profesión, era cercano colaborador del general Ulises Heureaux. 1923-1924.[2] Primer presidente de la Junta Central Electoral de la República Dominicana.
1.ª Presidencia constitucional
En 1884 fue elegido vicepresidente de la República junto al presidente Francisco Gregorio Billini. Tras la renuncia de éste el 16 de mayo de 1885, asumió la presidencia de la República a los 28 años de edad, convirtiéndose en el presidente más joven en la historia del país. Durante su mandato, tuvo que sofocar dos intentos revolucionarios: el de Azua y el de Moya (1886).
2ª Presidencia constitucional
Juramentación del presidente Woss y Gil durante su segundo mandato presidencial. Años más tarde, en 1903, ante una situación caótica de la economía y la amenaza de intervención de Estados Unidos, dirigió un golpe de Estado que derrocó al general Horacio Vásquez, quien luego de varias semanas de combates, renunció a la presidencia el 23 de abril de 1903.
En las elecciones convocadas para junio de 1903, Woss y Gil obtuvo el triunfo como candidato único y asumió la presidencia constitucional el 1 de agosto de ese año. Tres meses después, estalló en San Felipe de Puerto Plata una revolución liderada por el gobernador de Puerto Plata Carlos Morales Languasco, líder de la Revolución Unionista, que contaba con el apoyo estadounidense. Woss y Gil abandonó el país el 24 de noviembre de 1903.