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Perkin, joven químico descubrio el tinte sintético

marzo 12th, 2018 | by Yocasta Mendez
Perkin, joven químico descubrio el tinte sintético
Joven en Accion
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Como tantas otras veces en la Ciencia, Sir William Henry Perkin representa otro gran ejemplo de encontrar por casualidad lo que no se busca y, con ello, realizar un descubrimiento que, en el fondo, supuso una nueva industria. Si a este hecho le unimos una gran capacidad emprendedora y una visión para los negocios, nos encontramos con un joven investigador que a los 21 años ya era millonario por un único descubrimiento y que a los 36 se retiró para dedicarse a la investigación y devolverle a la química todo lo que le había dado.

Sir William Henry Perkin nació en Londres, tal día como hoy de hace 180 años, un 12 de marzo de 1838. Fue el séptimo hijo de un carpintero y siempre recibió buena educación, ya que acudió a una escuela privada. Desde muy pequeño tuvo una gran atracción por los experimentos, y un amigo, tal y como contó él más tarde, le enseñó una reacción química que fue la mecha de su vocación posterior: “Me mostró algunos experimentos químicos y el poder maravilloso de sustancias para cristalizar en formas definidas. El último me produjo una impresión muy fuerte y vi en la química algo más allá que con otras actividades en las que yo había estado ocupado hasta entonces”.

A pesar de la oposición paterna, William Henry Perkinlogró ingresar a los 15 años en el Real Colegio de Química de Londres, y a los 17 ya estaba contratado por el químico alemán August Wilhelm von Hofmann. Era el asistente de laboratorio del eminente científico, que era tan brillante en la teoría como torpe en la experimentación, que en realidad era lo que le fascinaba al joven Henry Perkin.

Cuando William tenía 18 años, Hoffman le asignó la síntesis de la quinina, que es una sustancia química natural que se aísla de la corteza del árbol de la quina y que sirve para tratar la malaria, una enfermedad que a mediados del siglo XIX era frecuente en Europa. Tanta era la preocupación por este problema que hasta se estableció un premio para el químico que lograse sintetizar quinina en el laboratorio, ya que en esa época no se conocía la compleja estructura de la quinina, sino solo su fórmula molecular.

Hoffman y Perkin pensaron, con bastante ingenuidad, que se podría sintetizar por oxidación de anilina, y como el joven y atrevido Perkin era un entusiasta investigador que no solo trabajaba en el laboratorio de Hoffman, sino que también realizaba experimentos en un laboratorio casero que montó en su casa, se lanzó a la aventura.

Así, durante las vacaciones de la Semana Santa de 1856, Sir William Henry Perkin realizó diversos experimentos que no dieron lugar a la quinina, sino a una especie de alquitrán oscuro que cualquier químico siempre desecha por considerarlo un residuo. Sin embargo, Perkin se dio cuenta de que el color era persistente y que los matraces no se limpiaban del todo, así que pensó que podía ser un colorante. Repitió y perfeccionó de forma cuidadosa los experimentos y comprobó que el resultado era el primer colorante sintético: la anilina morada, también conocida como malveína o, en su honor, malva de Perkin. Con solo 18 años patentó la idea.

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